Contenido divulgativo. Esta página entrega información general. No reemplaza la evaluación, el diagnóstico ni el tratamiento de profesionales de la salud.
¿Qué es la disautonomía?
Disautonomía es un término amplio que agrupa distintas condiciones en que el sistema nervioso autónomo no funciona como debería. Ese sistema regula funciones que ocurren sin que lo pensemos: el ritmo del corazón, la presión arterial, la digestión, la temperatura del cuerpo, el tamaño de las pupilas y el trabajo de los riñones.
Según Dysautonomia International, afecta a más de 70 millones de personas en el mundo. Hoy no tiene cura, pero sus síntomas se pueden manejar, y algunas formas secundarias mejoran al tratar la enfermedad de base.
Formas frecuentes
- Síndrome de taquicardia postural ortostática (POTS): el pulso sube en exceso al ponerse de pie. Afecta sobre todo a mujeres jóvenes que se ven sanas.
- Síncope neurocardiogénico: la forma más común. Provoca desmayos, desde unos pocos en toda la vida hasta varios al día en los casos graves.
- Disautonomía secundaria: aparece junto a otras enfermedades, como la diabetes, la esclerosis múltiple, el lupus o el párkinson.
- Atrofia multisistémica: una forma poco frecuente, neurodegenerativa y grave, que comienza después de los 40 años.
Cómo afecta la vida diaria
Los síntomas más comunes son mareos, desmayos, presión arterial inestable, ritmo cardiaco anormal, dolor en el pecho, falta de aire, molestias digestivas, temblores, intolerancia al ejercicio y sensibilidad a la temperatura.
Muchas personas con disautonomía se ven sanas, y por eso sus síntomas pasan inadvertidos o no se les cree. Los desmayos pueden causar caídas y lesiones, y en los casos moderados o severos cuesta sostener el trabajo, el estudio y la vida social. El diagnóstico suele tardar años, porque la condición es poco conocida, incluso entre profesionales de la salud.
Cómo puede ayudar el entorno
- Creer: aunque la persona se vea bien, sus síntomas son reales.
- Permitirle sentarse o recostarse cuando lo necesite, y evitar que deba estar mucho rato de pie.
- Cuidar la temperatura de los espacios y facilitar el acceso a agua.
- Dar flexibilidad en horarios, tareas y asistencia, sobre todo en los días con más síntomas.
- Ante un desmayo, ayudar a la persona a recostarse en un lugar seguro y pedir ayuda médica si no se recupera pronto o si se golpeó.
Las indicaciones de tratamiento, como medicamentos, hidratación o actividad física, las define el equipo de salud tratante.
Fuentes y recursos
- Dysautonomia International (en inglés)
Organización sin fines de lucro dedicada a la investigación, la educación médica y el apoyo a pacientes con trastornos del sistema nervioso autónomo.